La función del notario, sinceramente, va mucho más allá de firmar documentos: es un actor fundamental en la protección de la integridad del sistema financiero. La Ley 10/2010 lo sitúa directamente en la primera línea de defensa contra el blanqueo de capitales y la financiación del terrorismo, atribuyéndole responsabilidades que no se pueden tomar a la ligera.
Obligaciones clave del notario:
- Identificación rigurosa
No hay margen para errores. El notario debe comprobar con precisión la identidad de todas las personas físicas o jurídicas involucradas. Si alguien no se identifica correctamente, la operación simplemente no sigue adelante.
- Detección del titular real
Aquí no basta con quedarse en la superficie. El notario tiene la obligación de identificar quién controla realmente la sociedad – cualquier persona con más del 25% del capital o de los derechos de voto – y colaborar con la Base de Datos de Titularidad Real para que no se le escape ningún detalle relevante.
- Finalidad y naturaleza de la operación
No se trata solo de firmar, sino de entender a fondo para qué sirve cada operación y asegurarse de que las características de la transacción tienen sentido.
- Monitorización continua
El seguimiento es clave. El notario debe vigilar que los movimientos de fondos y las operaciones tengan coherencia con el perfil y la actividad habitual del cliente.
- Medidas adicionales en situaciones de riesgo
Cuando la operación implica mayores riesgos – por ejemplo, por la presencia de personas políticamente expuestas o vinculaciones con países sensibles – el notario debe emplear controles reforzados. Esto incluye un escrutinio más exhaustivo, informar de inmediato al SEPBLAC ante cualquier sospecha y conservar toda la documentación relevante durante al menos diez años. Además, debe contar con manuales y protocolos internos que aseguren la correcta gestión de riesgos y el cumplimiento normativo.
- Supervisión en operaciones de depósito
En la constitución de depósitos, especialmente aquellos con importes relevantes o factores de riesgo, el notario refuerza su responsabilidad: verifica el origen y destino de los fondos, confirma la identidad de depositantes y beneficiarios, y analiza la coherencia de la operación con el perfil del cliente.