Catalunya acaba de poner en marcha el control de precios para los alquileres de temporada y habitaciones. Desde este mes, todos los contratos que vayan venciendo tendrán que adaptarse al tope de precios que ya existe para la vivienda habitual en casi todo el territorio. El sector inmobiliario, eso sí, avisa de que este cambio va para largo y que la nueva norma está dejando a muchos propietarios llenos de dudas, sobre todo a los pequeños, los que no tienen una empresa detrás.

“Hay una preocupación importante,” dice Òscar Gorgues, gerente de la Cambra de la Propietat Urbana de Barcelona. El alquiler de temporada, cuenta, suele dar más quebraderos de cabeza porque exige más gastos: muebles, servicios de limpieza, suministros… todo suma.

Y encima, estos alquileres pagan más impuestos. No pueden aplicar la reducción del 50% en el IRPF, así que tributan por el 100% del rendimiento neto, pero ahora también tienen el precio limitado. La fiscalidad, de hecho, es uno de los temas que más preguntas genera.

Con este nuevo sistema, muchos propietarios —sobre todo los menos profesionales— sienten que no van a poder recuperar lo invertido ni pagar el mantenimiento del piso, comenta Gorgues. “Estamos esperando a ver qué hacen,” añade.

Guifré Homedes, vicepresidente segundo de COAPI Barcelona y director general de Amat Immobiliaris, cree que la clave que hará que un propietario siga en el alquiler de temporada o se pase a otra modalidad será la diferencia entre el precio del último contrato y el tope nuevo. “Veremos el efecto durante el año, no será inmediato,” apunta.

Homedes explica que, una vez hagan cuentas, los dueños tienen cuatro opciones: seguir alquilando por temporada, vender el piso, pasarse al alquiler vacacional o recreativo —que sigue estando fuera del tope— o irse al alquiler de vivienda habitual. “No creemos que muchos se vayan a esta última opción,” avisa.

La Generalitat decidió ampliar el control de precios al alquiler de temporada porque sospechaba que muchos propietarios estaban usando esta vía para saltarse la regulación. Hacían contratos cortos a inquilinos que en realidad vivían allí todo el año, solo para poder subirles más el alquiler. Según la Conselleria d’Habitatge, esta práctica ha crecido un 52% en solo un año. Ya representa uno de cada diez contratos de alquiler. Para que te hagas una idea: en el primer trimestre de 2024 se firmaron 2.242 contratos de alquiler de temporada y en el mismo periodo de 2025 ya van 3.417.

Desde el sector inmobiliario insisten en que los fraudes son casos puntuales. “La mayoría elige el alquiler temporal porque les da más seguridad, tienen miedo a la inquiocupación,” dice Emiliano Bermúdez, subdirector general de Donpiso. Como Homedes, tampoco cree que esta regulación vaya a aumentar mucho el parque de alquiler habitual.

Entre las novedades de la ley está la creación de una comisión que vigilará los contratos y controlará plataformas y portales de anuncios. “Ahora habrá que acreditar bien que el alquiler es temporal, por ejemplo, con el padrón del inquilino,” cuenta Mercedes Blanco, consejera delegada de Vecinos Felices y vocal de Pimec en el Consell Assessor de l’Habitatge de la Generalitat.

El sector también reclama que aclaren qué bonificación del IRPF va a aplicarse: ¿el 100% si congelas la renta o el 90% si la bajas?

Por ahora, el único alquiler que sigue fuera del tope de precios en Catalunya es el vacacional o recreativo. Pero aquí también se han puesto más estrictos. “Habrá que demostrar el motivo del alquiler con pruebas, como los billetes de ida y vuelta del inquilino,” añade Blanco.

Los anuncios en portales e inmobiliarias también tienen que adaptarse y mostrar toda esta información, explica Ferran Font, director de estudios de Pisos.com. Queda por ver cómo funcionará el sistema y quién se hará responsable de que los datos sean reales.

A todo esto, el alquiler de temporada no es el único dolor de cabeza en el sector. El anuncio de Pedro Sánchez de bonificar el 100% del IRPF a quienes congelen la renta al renovar el contrato ha abierto otro frente. La ley de Vivienda permite deducir hasta el 90% del IRPF si bajas el precio un 5% en las zonas tensionadas. Pero, con la propuesta del presidente, parece que compensa más congelar el precio que bajarlo. El sector está esperando a que el Gobierno aclare el tema.

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