Así de claro lanzaron el aviso desde el sector inmobiliario en España. Dicen que si no aceleramos en serio la construcción de nuevas casas, el acceso a la vivienda seguirá complicándose y esto traerá problemas sociales y económicos difíciles de frenar. Todo esto salió en el panel “La vivienda como una infraestructura”, dentro del XII Encuentro Inmobiliario, organizado por Tinsa by Accumin, IESE y Savills.
Promotores y administraciones públicas coinciden: en España falta oferta, sobre todo en las grandes ciudades. ¿Por qué? Por años de construir poco, una demanda que no deja de crecer y unos procesos lentos —tanto para desarrollar suelo como para conseguir licencias.
Joan Cambronero, del Ayuntamiento de Barcelona, lo tiene claro. No es que falte suelo, el problema es transformar ese suelo en viviendas a tiempo. Con la emergencia habitacional que hay, no podemos permitirnos tener el suelo bloqueado. Barcelona ha decidido tratar la vivienda como si fuera una infraestructura esencial y abordar el proceso de principio a fin, desde el planeamiento hasta la construcción. En los últimos dos años, el ayuntamiento ha entregado 2.000 viviendas, tiene más de 5.400 en marcha y otras 6.000 en desarrollo urbanístico, muchas de ellas gracias a la colaboración público-privada.
En Madrid, Ana de Miguel, que dirige la EMVS, explicó que la capital lleva desde 2019 liberando suelo para aumentar la oferta. Ahora mismo, Madrid tiene capacidad para desarrollar unas 200.000 viviendas en 12 grandes zonas urbanísticas y puede conceder licencias para 60.000 viviendas a corto plazo. Todo esto va acompañado de medidas para agilizar trámites, como permitir que la urbanización y la construcción vayan a la vez, transformar suelos dotacionales en desuso en vivienda protegida, y programas como el Plan Suma y Reviva, que buscan impulsar la vivienda asequible y dar seguridad a los pequeños propietarios.
La intervención más directa vino del sector promotor. Francisco Pérez, consejero delegado de Culmia, avisó de que el problema de la vivienda no es solo español: es europeo. Se construye mucho menos de lo que se necesita. Según él, España tiene suelo suficiente, pero hace falta atreverse y hacer cosas nuevas, tratar la vivienda como infraestructura incluso en proyectos público-privados. Y lo dejó claro: “Si no espabilamos, la tormenta nos pasa por encima”.
Carolina Roca, presidenta de Asprima, recordó que España lleva años construyendo mucho menos de lo que demanda la gente. Para empezar a cerrar esa brecha entre oferta y demanda, harían falta ritmos de construcción cercanos a las 250.000 viviendas al año. Es cierto que el sector ha metido más inversión y capital propio, pero la producción sigue estancada, lo que hace que la clase media y los jóvenes lo tengan cada vez más difícil para acceder a una vivienda.
Aun así, Roca ve un cambio importante: ahora hay más consenso político y social sobre la necesidad de construir más. Este ambiente abre la puerta a reformas profundas, como la futura Ley LIDER de la Comunidad de Madrid, que busca agilizar el urbanismo, quitar trabas administrativas y permitir más densidad para generar nuevas viviendas más rápido.
El debate terminó con un mensaje claro y compartido: la demanda de vivienda no va a parar de crecer. El problema ya no es solo de los más vulnerables; afecta a toda la sociedad. Si el sector público y privado no responde de forma rápida, coordinada y seria, el déficit de vivienda irá a más y la advertencia de los promotores se cumplirá.